[vc_row row_type="row" use_row_as_full_screen_section="no" type="full_width" angled_section="no" text_align="left" background_image_as_pattern="without_pattern" css_animation=""][vc_column width="1/3"][vc_single_image image="10971" img_size="medium" qode_css_animation=""][/vc_column][vc_column width="2/3"][vc_column_text]Con las grandes marcas mostrándose cada vez más sensibles y cuidadosas en la elección de sus materiales de embalaje, por fin podemos decir que ha dado comienzo la era de la belleza ecológica. Desde siempre, el atractivo de una crema, una mascarilla para el cabello, una barra de labios o un perfume se ha medido también (y especialmente) por su presentación. A expensas de ello, en el pasado los cosméticos ecológicos no gozaban de tanta popularidad debido a sus envases hechos de material reciclado, sus colores menos intensos y sus formas menos atractivas.